La foto que repasamos hoy es de esas que te obliga a mirarla un par de veces mientras entornas los ojos con cara de extrañeza. Os aseguro que hasta que no la observé con detenimiento, jamás supe que por el Paseo del Prado circulasen los tranvías, adueñándose de buena parte del suelo de esta artería de Madrid. Menos mal que estas imágenes nos rescatan a muchos de la ignorancia, aportándonos unas pruebas irrebatibles sobre la existencia de otro Madrid distinto al que creemos conocer.

Los primeros tranvías se dejaron ver por las calles de la Villa en el año 1871, aunque aquellos eran de tracción animal, es decir, tirados por mulas y caballos. La red del tranvía fue extendiendo sus tentáculos y ampliando sus zonas de influencia a la par que modernizaron su flota. Primero estuvieron los coches de vapor y ya, por último, los eléctricos, hasta su extinción definitiva en el 1972.

Cuando leí el pie que acompañaba la foto “Paseo del Prado” lo primero que pensé fue que se trataba de un error. Pero ahí estaba, en segundo término, la Estación de Atocha, para sacarme de dudas y dejarme en evidencia, una vez más. La foto corresponde al año 1949. Observamos en ella un tráfico apagado en cuanto a coches y unas vías que ocupaban buena parte del espacio central de este sublime paseo.

La foto no resulta especialmente bella ni tiene la fuerza evocadora de otras miradas grisáceas de Madrid, sin embargo, es capaz de sorprendernos y de hacernos caer en la cuenta de que, por mucho que paseemos esta urbe por sus senderos actuales, siempre habrá aspectos de su pasado que se nos escapen. Y entonces tocará recurrir a estos valiosímos documentos para rescatar nuestros más fieles orígenes.

Paseo del Prado, 1949

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3 comentarios

  1. Gran (y grata) sorpresa!!. Sabes a dónde llegaba? Imagino que existan registros de los tranvias al igual que los hay del metro o del tren

  2. Erdoza Quinto el

    No es un montaje. Los tranvías recorrieron durante años el Paseo del Prado. Una de las últimas líneas en transitar por esta emblemática avenida fue la nº 14, que cubría el trayecto Cibeles-plaza de Castilla y que, el 14 de septiembre de 1963, fue prolongada hasta Atocha, cruzando el paseo del que hablamos. El 14 de diciembre de 1964, la línea nº 14 experimenta otra prolongación, ésta vez hacia el norte, fijándose su término en el antiguo pueblo de Fuencarral, reconvertido, desde hacía unos años, en barrio de la capital.
    El 1 de agosto de 1965 se modifica la cabecera de la línea, que pasó de encontrarse en Atocha a reubicarse en el punto donde estaba cuando se inauguró este trayecto: la plaza de la Cibeles. Los raíles del Paseo del Prado se abandonaron definitivamente hasta hoy.
    Toda esta información, y más, la podéis encontrar perfectamente detallada en el libro TRANVÍAS DE MADRID de Carlos López Bustos.

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