Si hay algo que precisamente gusta a los madrileños del Parque del Retiro es que se trata de un lugar donde pueden vivir a espaldas del tráfico, aislarse de coches y vehículos de motor y pasar una jornada sin tener que vivir pendientes de las luces de un semáforo o buscando un paso de cebra salvador que le indique el camino a seguir.

Lo curioso es que dentro de este paraíso verde que tanto usamos para evadirnos de la realidad aún se mantiene el nombre de una de sus principales arterias, el Paseo de Coches, que antaño otorgaba a este parque un imagen que hoy nos resulta contradictoria y sorprendente. Esta “avenida” se abrió en el año 1873 promovida por el Duque de Fernán Nuñez con el objetivo de que los más pudientes pudieran utilizar este largo paseo, previo pago de 2,5 pesetas, para dejarse ver y disfrutar de este trayecto (Aunque entonces se hacía con coches de caballos por lo que el nombre original de este lugar fue el de Paseo de Carruajes).

Pero claro, Madrid se fue modernizando y lo mismo sucedió con su parque móvil. Los carruajes se fueron viendo sustituidos por coches que poco a poco se iban dejando ver por este agradable paraje hasta que aquello comenzó a ser una sinrazón, tal y como veis en la fotografía antigua que os traigo hoy, guardia de tráfico incluido. Realizada en la década de los años 30, en ella vemos un verdadero enjambre de coches surcando este paseo, un tráfico denso más propio de la Gran Vía o de la Calle de Alcalá que de un parque diseñado para el uso y disfrute del peatón.

Por suerte, ahora por aquí apenas se ve algún vehículo de mantenimiento del propio parque y poquito más. Si aquella invasión a motor regresase alguna vez de nuevo, el Retiro perdería una gran parte de su encanto y fortaleza, la de ser un bastión para los viandantes gustosos de prolongadas caminatas sin someterse a las leyes del tráfico.

Paseo coches del Retiro, años 30. Madrid

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