Plaza de Tirso de Molina en los años 30, Madrid Me dejo caer por ella con insistencia con la esperanza de percibir una leve mejoría cada vez que cruzamos nuestras miradas. Me refiero a un enclave bien conocido por muchos del centro de Madrid, la Plaza de Tirso de Molina. Desde que la conocí en 2009 su declive ha sido notable, y reconozco que esto es algo que me preocupa.

Este recinto casi siempre alborozado y de planta triangular se originó en 1840 tras el derribo del Convento de la Merced. Desde entonces ha recibido varios nombres como el de Plaza del Progreso, denominación que tuvo en un primer momento, o Plaza de Mendizábal, nombre con el que se le acuño de forma popular después de que se instalase en ella una estatua de Juan Álvarez de Mendizábal.

La primera vez que conocí este lugar fue cuando acudí a ver una función al Teatro Nuevo Apolo. Me gustó el entorno, su vida despierta y su agradable ambiente. Sin embargo, en nuestros sucesivos encuentros he ido notando como su estado se ha ido agravando. Un deterioro en sus elementos urbanos que irremediablemente la están afeando, echándole encima muchos más años de los que marca su carné de identidad.

La Plaza de Tirso de Molina ya no sonríe como antes, por esa razón hoy que querido recuperar su estado más puro y humilde. Cuando su perímetro lo custodiaba una desnuda valla de enclenques maderos y en donde sobre uno de sus costados aparcaban sin mirar al reloj rústicos carromatos. La instantánea, tomada durante los años 30 del siglo pasado nos muestra un lugar más puro y sobre todo amigable que el que nos ha tocado vivir.

Este lugar de Madrid es uno de los tantos sitios que no merecen el presente en el que se encuentran sumergidos. Más aún cuando saborearon un pasado tan bonito como el que apreciamos en la fotografía de hoy. ¿Volverá a sonreír la Plaza Tirso de Molina? Por su ubicación, historia y posibilidades es, sin duda, lo que se merece.

Plaza de Tirso de Molina en los años 30, Madrid

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3 comentarios

  1. Lo que hay que hacer alli es largar a los 400 borrachos que la invaden cada dia y cada noche y pasar la lejia hasta el fondo. Que cantidad de mierda por dios, una vez al pasar un tipo me vomito encima

  2. Llevas mucha razón. La consecuencia de la degradación de Tirso de Molina es la degradación social del barrio de Lavapiés. Suelo colaborar con un grupo de personas llevando comida a la plaza un día por semana y es muy trste ver a gente del barrio de toda la vida, además de inmigrantes y jóvenes sin recursos, acercarse a por una ración de comida porque sus escasos ingresos solo les permite pagar el alquiler, la luz y muy poco más, y a veces ni eso. Esperamos todos que la situación social mejore y seguro que eso traerá como consecuencia una recuoeración de los entornos urbanos. Un saludo y enhorabuena por el blog es muy muy interesante.

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