La mayoría de los que paseamos de forma incesante por Madrid coincidimos en que la Plaza de Tirso de Molina no atraviesa por su mejor momento, siempre te recibe trasnochada, de no excesivo buen humor. Admito que es uno de los pocos escenarios de la capital a los que no termino de cogerle el pulso.  Incompatibilidad de caracteres que dicen por ahí. Yo creo que directamente no nos entendemos.

A pesar de eso, trato de aproximarme a ella y cada cierto tiempo hago borrón y cuenta nueva y así, la camino como si fuese la primera vez. No quiero que nos resultemos extraños. En mi afán por entablar conversación con ella, rebusque entre sus recuerdos y me topé con esta bonita estampa de 1933. Por entonces ni siquiera se llamaba como hoy la conocemos ya que se hacía llamar Plaza del Progreso. En la fotografía la vemos más refinada y elegante en lo que adivinamos fue un día gris y áspero, por las prendas de la gente que transita delante de nuestros ojos.

Destaca la fachada de lo que hoy es el Teatro Nuevo Apolo. Un edificio reluciente que ya entonces albergaba un local destinado a las mismas funciones pero con un nombre diferente, el Teatro del Progreso. Abrió sus puertas sólo un año antes, en 1932, de ahí el aspecto inmaculado que presentaba su cara frontal. Un poco más en el horizonte vemos abrirse camino a la colorida Calle de la Magdalena que en esta foto antigua de Madrid ve frustrada su mejor virtud.

Aquella plaza, como la de la actualidad, no destacaba por nada en particular pero en ella se desprendía otros aromas y triunfos. Era más solemne y seria. Hoy quizás su gesto demudado se debe a que por su cabeza revoloteen recuerdos como éste. Una comparación odiosa que le borraría la sonrisa a cualquiera.

Plaza de Tirso de Molina, Madrid

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1 comentario

  1. Agustin Sanchez Tena el

    En esa plaza empezaron los Almacenes Progreso, que tenían varios almacenes por Madrid, alcalá, cuatro Caminos, vallecas…

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