The Beatles en Madrid, 1965Hace hoy 50 años cuatro jóvenes de Liverpool, a los que las voces más conservadoras trataban de desprestigiar tachándolos de ‘melenudos’ se subieron al escenario por primera, y única vez, en Madrid. Su visita tan fugaz como histórica dejó un buen puñado de anécdotas e imágenes para el recuerdo. Recordemos el paso de los míticos Beatles por la ciudad.

El legendario cuarteto inglés venía de arrasar por medio mundo y ya con varios discos en el mercado, sin embargo, su fama todavía dentro de nuestras fronteras no era tan elevada. La España gris de 1965, en pleno franquismo, vivía hermética y con especial cuidado ante todo lo que resultase novedoso y llegase del exterior. Por ese motivo, la entrada y estancia de los Beatles en nuestro país se produjo entre enormes medidas de seguridad.

Tras su llegada al aeropuerto, John, Ringo, Paul y George fueron llevados hasta su hotel en un Cadillac. Habitualmente para este tipo de desplazamientos utilizaban un Rolls Royce pero en Madrid en aquella época no había ningún coche de este modelo disponible el alquiler. Su alojamiento en la capital tuvo lugar en el Hotel Gran Meliá Fénix, en el que ocuparon las habitaciones 123,223,323 y 423. Cuatro suites que en la actualidad, casi medio siglo después, los fanáticos de la banda siguen demandando a la hora de hacer sus reservas. Curiosamente hasta el hotel se acercó el torero Manuel Benítez ‘El Cordobés’ acompañado de un fotógrafo para tomarse una instantánea con los músicos. Un malentendido provocó que se volviese a casa con las manos vacías y semblante muy serio.

El paso de los Beatles por Madrid resultó especialmente discreto, tanto que apenas salieron del hotel. En este contexto se produjo la simpática imagen que os traigo hoy. Debido a que el cuarteto dijo que no iban a salir del hotel, fueron los encargados de Bodegas Domecq los que en un tiempo récord montaron una réplica de sus instalaciones dentro de uno de los salones hotel para conseguir una curiosa e histórica fotografía. Y así aparecen ellos, los Beatles, rodeados de flamencas, de barricas de vino de Jerez, y posando sin excesivo garbo, como todo buen guiri que se precie en su primera toma de contacto con España.

El día del concierto, celebrado en la Plaza de Toros de las Ventas los asistentes entraron rápido en calor con los primeros acordes de su ya eterno ‘Twist and Shout” con el que abrieron su recital. La actuación no se alargó más de 45 minutos y curiosamente no se llegó a la media entrada (sin embargo, al día siguiente en Barcelona si que hubo una mayor afluencia de público). Los precios de los tickets oscilaron entre las 75 pesetas en andanada y las 450 pesetas las sillas en la arena, un dineral en aquella época.

Dicen que el sonido no fue todo lo brillante que debió, de lo que sí queda más constancia es del look que lució el bueno de Lennon durante todo el concierto, ataviado con un sombrero cordobés. Después de interpretar ‘Long Tall Sally’ se apagaron las luces y los decibelios. Los Beatles ponían horas más tarde rumbo a Barcelona mientras que los asistentes a aquel concierto regresaban a sus casas, no sé si conscientes, de que acababan de vivir un episodio histórico en la vida musical de nuestro país. Y hoy se cumplen 50 años de todo aquello. Qué noche la de aquel día.

The Beatles en Madrid, 1965

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