Obras de la Gran Vía, en 1910, MadridPrecisamente esta semana, más concretamente el viernes 4 de abril, se cumple un aniversario muy especial para la ciudad de Madrid, nada más y nada menos que 104 años del inicio de unas obras que cambiaron para siempre el destino de la ciudad y la forma de entenderla, las que trajeron consigo la Gran Vía madrileña.

Por lo tanto, la sección de fotografía antigua tenía que tratar, casi por fuerza, sobre tal acontecimiento, un proyecto que se estuvo muchos lustros planeando, y demorando, y que por fin se hacía realidad un 4 de abril de 1910. En esta ocasión toca revivir un fugaz recuerdo de aquellas obras faraónicas y mastodónticas que arrinconaron en el mayor de los olvidos a 22 calles y pequeñas plazas y que tumbaron a 311 casas.

En la foto que vemos hoy se contemplan los trabajos que se acometieron en el primer tramo de la Gran Vía, el que va desde su unión con la Calle de Alcalá hasta la Red de San Luis, en la Calle Montera. Una primera sección que durante muchos años tuvo un nombre independiente, Avenida del Conde Peñalver. (Hay que recordar que en un principio la Gran Vía tuvo tres denominaciones diferentes según sus tramos, el citado Conde de Peñalver, Avenida de Pi y Margall y el último, Avenida de Eduardo Dato).

En la maravillosa captura, del año 1910, se percibe la incertidumbre ante un proyecto que nadie sabía como encajaría en el alma de la ciudad y en el parecer de sus habitantes. Era una reforma tan ansiada como necesaria pero siempre somos recelosos ante los cambios tan bruscos y que llevan consigo la movilización de tantos recursos. Por fortuna la acogida fue inmediata y muy pronto esta enorme arteria madrileña se ganó las alabanzas de defensores y detractores.

Me gusta admirar esta fotografía y ver el fuerte contraste que se percibe entre los dos planos de la misma. Al fondo, el enorme solar, ya afectado, con la inminente llegada de la Gran Vía, un inmenso campo de obras con mucho trabajo por delante. Sin embargo, en primer término contemplamos a un Edificio Metrópolis (entonces de la Unión y el Fénix) ya casi terminado y con la gente haciendo su vida normal por la siempre socorrida Calle de Alcalá. Haciendo de frontera, entre ambos mundos, varios grupos de personas parecen charlar y divagar, sobre el presente y futuro de unas obras que, algunos de ellos ni vieron acabar, desconocedores de que lo que tenían ante sus ojos, cambiaría para siempre la cara de Madrid.

Obras de la Gran Vía, en 1910, en Madrid

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2 comentarios

  1. profesorar el

    Me quedo conmovida por los fantasmas de las 22 calles y los cientos de casas perdidas. Estan alli en la foto, invisibles pero presentes en los pensamientos y recuerdos de las personas que figuran.

  2. Madrid no podía renunciar a “La Gran Vía”, porque hoy sin ella, no sería Madrid. Pero a veces me pregunto: ¿no habría sido mejor que en lugar de venir para sustituir ese etramado de calles hubiera venido para sumar como Avenida vetebradora de un gran ensanche como Salamanca o Chamberí?
    Me imagino que lo que perdimos con la llegada de La Gran Vía sería más o menos como lo que se puede ver caminando por La Latina o Lavapies… Pero pienso que habría sido interesante conservarlo, y tener la Gran Vía, por ejemplo, en el tramo que hoy ocupa la calle Serrano o el Paseo de Recoletos + Parte de la Castellana.

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