Es una enorme lástima lo que supone para una ciudad la desaparición de cualquiera de sus calles. Estas silenciosas desapariciones arrastran consigo anécdotas y vivencias que prácticamente se esfuman para siempre del recuerdo. La construcción de la Gran Vía acabó con numerosas vías, una de ellas fue la Calle de los Leones por la que hoy paseamos a través de esta fotografía.

Estrecha y oscura, su trazado en la actualidad iría de una acera de la Gran Vía a la otra, partiendo como una prolongación imaginaria de la Calle de las Tres Cruces hasta la de Desengaño, coincidiendo con el arranque de Valverde. Viéndola nos podemos hacer una idea del porqué se decidió arrasar con toda esa maraña de callejuelas que atascaban el centro de Madrid, un firme adoquinado con apenas espacio para un solo vehículo y raquíticas aceras que obligaban a los peatones a invadir la carretera. Vamos, lo perfecto e ideal para una ciudad que cada vez tenía más y más población y por supuesto tráfico.

Como os decía, el lado negativo de la desaparición de todas estas calles fue que se perdieron también las historias que arrastraban. Para saber el motivo de su nombre nos remitimos a Pedro de Répide quien en su obra ‘Las Calles de Madrid’ afirmaba lo siguiente: ”Ese terreno fue arrendado a unos extranjeros que exhibían dos leones, macho y hembra, exposición que duró largo tiempo y de la que quedó el nombre al paraje en la que fue establecida. Habiendo acudido dos frailes franciscanos a ver las fieras, uno de ellos, hombre de gran obesidad, metió parte del cordón entre los hierros de la jaula, llamando de ese modo la atención del león, quien lo acogió entre sus dientes y tiró con tal fuerza, que del golpe que hizo dar al fraile contra los barrotes, le hizo perecer reventado”. (Por cierto, una historia bastante similar a la de la Calle del León, del Barrio de las Letras).

Pero aquí no termina el notable anecdotario de esta desaparecida vía ya que según las crónicas, en ella se ubicó la famosa Taberna de Traganiños (ya con el nombre uno se puede imaginar lo agradable y hospitalario del lugar) en cuyos sótanos se reunía Luis Candelas junto a sus compinches para planear golpes y repartirse el botín después de sus incontables asaltos.

Ahora ya, hechas las pertinentes presentaciones es el momento de admirarla y observarla, que imagino ya tendréis ganas… Aquí tenéis la desaparecida Calle de los Leones.

La Calle de los Leones, Madrid

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