Misteriosa. Enigmática. El escenario perfecto para una película de cine negro. Así muestra sus credenciales la Gran Vía en esta fotografía antigua que nos contempla con ojos cargados de intriga. Una faceta de esta enérgica trinchera de Madrid que nos sorprende al mostrar su lado más íntimo.

Desde hace años estamos acostumbrados a transitar por ella, a pesar de la noche, bajo un manto de bombillas y destellos. La Gran Vía es sinónimo de fuerza, de luz. Una antorcha que jamás se apaga, por ello, al verla con ese aspecto tan tenue lo primero que podríamos pensar es que sea algo debido a un corte en el suministro eléctrico y que por ello se haya quedado a medio vestir. Pero no, hubo un tiempo en el que esta avenida apenas recibía el calor, a ras de suelo, de unas cuantas farolas. Por encima de eso la nada, una espesa oscuridad a la que sólo, una tímida luna, cabizbaja y envuelta en nubes, parecía plantarle cara.

La silueta del Edificio Telefónica por instantes nos traslada al Gotham de los comics pero basta una segunda ojeada para comprender que estamos en el Madrid de finales de los años 20 e inicios de los 30. Habituados a ver este punto de vista, una y otra vez, centelleante y pulido, en esta ocasión nos sentimos atrapados por esas tinieblas capitalinas.

Es cierto que no abundan las imágenes nocturnas del Madrid añejo, así que en cuanto di con esta escena me quedé fascinado, enseguida supe que tendría un merecido hueco en Secretos de Madrid. Los coches aparcados junto a las aceras, dos o tres atrevidos transeúntes y poquito más que rescatar en la propia calle. Poca por no decir ninguna vida, un bodegón urbano paralizado. Quién pudiera pasear bajo la luz amarillenta de aquellas farolas, de escuchar el sonido de sus propios pasos mientras avanza disperso hacia ningún lugar, con las manos en los bolsillos. O poder alzar la mirada y sentir que la ciudad se termina ahí mismo, a escasos metros de la tierra. Madrid que pena no haberte conocido así. Hoy por fin tenemos la certeza de que la Gran Vía también sueña, o al menos lo hacía.

Gran Vía de noche

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