En esa espigada cicatriz que parte en dos la ciudad desde Atocha, el Paseo de Recoletos apenas se deja notar durante 600 metros de vida. Un tramo con identidad propia que nace junto a la diosa Cibeles y que se ahoga al llegar a la Plaza de Colón. Algo más de medio kilómetro de vida que ya hace mucho se acostumbró al movimiento y al bullicio.

Hoy por hoy, se muestra eufórico y con una afluencia copiosa. Es normal viendo su ubicación. Lo que quizás nos llama más la atención es descubrir como hace ya muchas décadas, su irregular asfalto era víctima del paso continuado de todo tipo de vehículos. Un parque móvil de lo más variado. Un tráfico ya bastante considerable, teniendo en cuenta el año al que corresponde la imagen, 1930.

El Paseo de Recoletos, que heredó este nombre por la presencia en la zona desde 1592 de un Convento de los Agustinos Recoletos, se nos ofrece en esta imagen repleto de coches y carruajes pero si nos fijamos, también sus aceras rebosan gente. Esta pista me da que pensar y me hace llegar a la conclusión que quizás la imagen se tomó un fin de semana, bien un sábado o bien un domingo. Éstos eran los días que madrileños y madrileñas aprovechaban para uno de sus pasatiempos favoritos, pasear por Madrid. Una maravillosa costumbre que ojalá recuperásemos un poquito más.

Entonces, sin demasiados entretenimientos dentro del hogar, la mejor opción estaba fuera de casa. Caminar, charlar y dejar verse siempre bien vestidos y ataviados para la ocasión. Imagino que, tanto entonces como ahora, siempre ha habido clases, así que algunos optaban por pasear a pie, por las gastadas aceras, mientras que unos pocos, y envidiados afortunados, lo hacía ya sobre ruedas, por placer, y no por obligación, tal y como miles de personas en la actualidad se ven forzadas a transitar por este lugar cada día. Seguro que unos cuantos de aquellos paseos terminaban en agradables charlas en lugares como el Café Gijón. Es curioso el cambio de conceptos, como lo que anteriormente era una zona de esparcimiento y de ocio ahora ha quedado relegado a un segundo, o tercer plano, en esos menesteres.

Sea como fuere, antes da la sensación de que la gente tenía el uso y disfrute de Madrid como una de sus opciones preferenciales, un apego a la ciudad que quizás se haya perdido un poquito, un sentimiento que se vuelve irremediable al ver imágenes como ésta.

Paseo Recoletos en 1930 Madrid

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1 comentario

  1. Una excelente historia de una avenida muy conocida de Madrid. Solamente con ver la foto antigua uno la reconoce al instante, pese al paso del tiempo.

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