Sea por lo vacío del paisaje o por la escasa gente visible, es verdad que con la foto antigua de esta semana parece que estamos ante una escena post apocalíptica, como si la especie humana se hubiera extinguido y sólo hubiese permanecido en pie nuestro querido Madrid.

Hoy me imagino que nadie tiene dudas de que este salto en la línea del tiempo nos traslada al Parque del Retiro. Un brinco que nos envía directos al año 1908. Ahí ya se encontraba de pie el Palacio de Cristal. Nuestra catedral de vidrio llevaba ya entonces dos décadas sorprendiendo a propios y extraños. Aquellos días sobresalía por el resto del paisaje del Retiro, mientras que ahora permanece casi oculta, envuelta en un tupido manto verde. Una protección que hace que sea una sorpresa hasta que no la tenemos casi ante nuestros ojos.

Su perfil, aunque desubicado, nos resulta más cercano. Menos familiar se presenta la construcción que se levanta a pocos metros. Un templete de estilo neonazarí , construido en 1883 y que se llamó Pabellón Real o Pabellón Árabe. Uno de los tantos caprichos que desaparecieron en el Parque del Retiro y de cuya historia e identidad daré buena cuenta en otro secreto.

Hoy toca hacer compañía a ese solitario paseante que da una brizna de vida a un paisaje demasiado estático. Habituados a un Palacio de Cristal rodeado de verde y bullicio, contemplarlo así, solitario y taciturno, nos descoloca unos instantes. Otro aspecto de Madrid que conocemos gracias a la magia y nostalgia de esta fotografía antigua de Lacoste.

Parque del Retiro, 1908. Madrid

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