En el año 1955 el fotógrafo holandés Cas Oorthuys recibió el encargo de fotografiar la ciudad de Madrid para un libro de viajes. Dicho y hecho. En el mes de mayo se trasladó a la capital y se paseó por los lugares más emblemáticos de la capital retratando una ciudad y a una gente que hoy, miramos con profunda nostalgia.

En esta ocasión nos quedamos con esta captura de la Gran Vía. El reloj marca las 18:40 y es en ese momento cuando los sutiles rayos del sol van dibujando infinitas sombras sobre el asfalto de la calle más transitada de la ciudad. La iluminación natural y la elegancia de los transeúntes dan a la fotografía un glamour hoy imperceptible.

Imposible quedarse con una sola silueta, obviar el detalle del autobús de dos plantas o no fijarse en los carteles sobre las fachadas que el resplandor del sol no termina de cubrir como el del ‘Hotel Avenida’, o el anuncio de la empresa de ‘Tintes’. Una secuencia casi perfecta del Madrid antiguo que borda un guión perfecto en esta imagen fotografía para el recuerdo.

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