Hoy sería una temeridad absoluta, casi una invitación al suicidio colectivo, el atravesar el ancho de la Gran Vía, de lado a lado, despreocupados y cabizbajos tal y como vemos en la imagen antigua que recuperamos hoy. Sin embargo, como ya hemos visto otras veces, hubo momentos en los que pasear por la acera o por el asfalto, en esta artería madrileña, era casi lo mismo. Una actividad banal y fuera de todo peligro ¿Lo imagináis ahora?

En esta serena regresión nos lanzamos al año 1949, en esta importante avenida ya se comenzaban a intuir los bullicios y ajetreos de los tiempos actuales, pero entonces eran eso, una intuición. Los coches casi tenían que pedir permiso a unos peatones que los rodeaban y casi engullían. Personas que por aquel entonces, eran los verdaderos amos y señores de la ciudad, una batalla desigual que solo el tiempo se encargó de voltear y, posteriormente, desequilibrar.

El Edificio de Telefónica, entonces el más alto de la capital aunque ya miraba de reojo las obras del Edificio España, observa impasible el hormigueo de gente que serpentea a sus pies. Una escena costumbrista en la que los tiempos modernos ya empezaban a asomar con discreción. Un viandante portando una caja sobre sus hombros, varias señoras de distinta edad e incluso un cura, al que distinguimos por su sotana, son los improvisados protagonistas de este cuadro en blanco y negro que hoy miramos con sorpresa. Casi negando credibilidad a lo que nuestros ojos nos muestran.

Los viajes al pasado nos sirven para mostrar que hubo un Madrid sin prisas ni agobios, una ciudad que en gran parte ha conseguido mantener su esencia pero que también se dejó en el camino otras tantas bondades que sin haber experimentado, añoramos enormemente.La Gran Via en 1949, Madrid

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2 comentarios

  1. Como taxista y conocedor de la ciudad de Madrid, siempre me ha gustado ver este tipo de fotos. Me produce nostalgia y a su vez una gran emoción al ver la evolución de las calles y sus gentes. Suban mas fotos! estos archivos tienen un gran valor histórico y a su vez emotivo. Un saludo!

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