La Plaza de Cibeles se sabe vencedora en este caos llamado Madrid. Sabe manejar sus marejadas como ningún otro escenario. Ya sea en sus noches de ecos y silencios o en sus trágicas horas punta, siempre consigue ensalzarnos ese sentimiento madrileño, de arraigo, de presunciones gatas.

La fotografía de esta semana es simplemente hermosa. La mires por donde la mires, en el centro, en el horizonte…. Tantos puntos de interés como méritos. En primer lugar trataremos de acotar en el tiempo esta secuencia de colores grises y la principal referencia la encontramos en el Edificio Telefónica que ya asoma en el horizonte y que se concluyó en el año 1929, así que, por ahí andarán los tiros. A todas luces, una época muy posterior a la que podrían remitirnos esas dos carrozas reales que aparecen en primer término y que nos provocan tanta confusión como asombro. ¿Se estarían usando para llevar a cabo algún tipo de ceremonia como la Entrega de Cartas Credenciales? Nunca lo sabremos, lo que sí podemos afirmar es que le dan un toque único y bello a la fotografía.

Desubicadas en el tiempo, esa escueta comitiva avanza entre un tráfico rodado ya de envergadura considerable. Coches, furgonetas, varios tranvías. Todos ellos parecen girar de manera concéntrica en torno a un astro que responde al nombre de Cibeles y que reina sobre un carro de piedra. Un perfecto bullicio encorsetado en el tiempo detrás del cual se levanta un Madrid digno de enmarcar. El Banco de España, el Edificio Metrópolis, el Banco Español del Río de la Plata y el anteriormente citado Edificio Telefónica, que alza la voz en el punto más elevado de la Gran Vía.

Esta imagen es para perderse en ella, para posarse en cada detalle, en la vida de cada peatón. La Plaza de Cibeles, un lugar que del que nunca nos cansaremos y que, por lo que apreciamos, tampoco se rinde fácilmente.

Plaza de Cibeles, Madrid

Fotografía extraída del grupo de FB: Madrid en blanco y negro

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