Cuestión de proximidad, la estación de Metro de Banco de España es una de las que más utilizo. Por ello, no puede evitar sentir cierta nostalgia al encontrarme con esta fotografía que calca esa mirada ante al que tantas veces me quedo perplejo. Una nostalgia extraña, áspera. La que se despierta en ti cuando ves algo que crees conocer o desearías fuertemente haber conocido, pero no fue así.

Hoy nos toca saltar hasta 1954 a un punto de Madrid creo que conocido y pateado por todos. Cibeles, Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Linares. No hay turista que no pase por aquí. No hay madrileño que no haya caminado por aquí. Sin embargo, por muchas veces que andemos por esta zona siempre, encontrarnos con estas fotografías, nos despierta estimas. Emociones latentes.

Los más observadores habrán recaído en un aspecto curioso y es que, entonces, la estación de Metro se llamaba sólo “Banco”. Sinceramente, me parece mucho más evocador y elegante la denominación actual, digamos que le aporta más caché. Por lo demás, casi todo en esta secuencia congelada sigue relativamente igual: los coches, la estructura férrera de la parada del metro, los picos y agujas del hoy Ayuntamiento de Madrid.

Escenas que, a pesar de tener más de 60 años, no han sufrido excesivas transformaciones, para nuestra suerte. ¿Para qué cambiar algo cuando gusta, emociona y nos sienta tan bien?

Banco de España. Madrid. 1954

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