Habitualmente aprovecho esta sección de fotografía antigua para que viajemos juntos en el tiempo, para así, comparar la evolución que ha sufrido la fisionomía de Madrid así como el aspecto de su sociedad. No obstante, hoy vamos a hacer una excepción con esta dinámica y es que este 31 de mayo se cumplen 110 años del brutal atentado acontecido en plena Calle Mayor durante la boda de Alfonso XIII. Un triste suceso que adquirió enorme repercusión ya que, debido a la presencia de muchos cámaras, fue el primero de este tipo que muchas personas pudieron observar casi in situ, admirando la brutal crudeza de la escena. Una imagen que hoy revivimos.

El 31 de mayo de 1906, Madrid se había puesto sus mejores galas para ser el escenario de una boda de cuento, la del enlace matrimonial entre Alfonso XIII y Maria Victoria de Battenberg. Un evento al que acudieron representantes de la realeza de toda Europa. A las 13:55 horas, la comitiva del enlace, compuesta por 19 carrozas reales atravesaba una atiborrada Calle Mayor en su trayecto desde la Iglesia de los Jerónimos hasta el Palacio Real. Fue en ese momento cuando desde el cuarto piso del hoy portal número 84, una persona lanzó una bomba de fabricación casera camuflada en el interior de un ramo de flores. El responsable de este atroz acto fue Mateo Morral,  un anarquista de origen catalán que quería atentar contra la vida de los recién esposados monarcas. Morral había estado ensayando los días previos lanzando naranjas pero el día del atentado no pudo cumplir con su propósito. Su peligroso regalo golpeó con el tendido eléctrico del tranvía y se desvió de su trayectoria original.

Los recién casados lograron salvar así sus vidas pero la bomba provocó la muerte de 25 personas y hubo que lamentar también cerca de un centenar de heridos. A los días, Morral fue apresado en un ventorrillo cerca de Torrejón de Ardoz y resultó muerto en extrañas circunstancias (la versión original dice que se suicidó pero recientes versiones contradicen esta hipótesis).

Hoy en la Calle Mayor un monumento recuerda a las víctimas de esta triste efeméride, la que desembocó en el segundo acto terrorista más grave de la historia de Madrid,  sólo por detrás del 11-M. Un lamentable hecho del que somos testigos casi directos a través de esta valiosa fotografía. En ella se recogen los segundos posteriores a la explosión, los caballos corren desbocados mientras que el humo hace de fugaz cortina ante la masacre que aún retumba. Los asistentes alzan los brazos, entre alarmados y confusos por lo que acaba de suceder. Una imagen para la historia que, ojalá nunca hubiese sucedido.

Estamos ante la primera gran exclusiva gráfica de nuestros tiempos, una imagen por la que el fotógrafo, Eugenio Mesonero Romanos, cobró 300 pesetas y que se publicó en el ABC, aquí nos cuentan su historia.

Atentado en la boda de Alfonso XIII

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta