Cuando caminas con los ojos bien despiertos, es posible llevarse sorpresas como la que nos espera en la movida Calle del Barco, en el barrio de Universidad (Malasaña para los más actuales). Toda una revelación en forma de bellísimo edificio que, cada vez que paso a su lado, me hace cuestionarme la misma pregunta ¿Cuánta gente es consciente de su hermosa existencia? Supongo que es cuestión de gustos pero para mí, entre su añeja hermosura, y su honorable capacidad de resistencia, se ha convertido en uno de mis habitantes predilectos de Madrid.

Situado en la Calle del Barco 21, nos despierta el interés gracias a su fachada, muy original y distinta en cuanto a lo que solemos ver por este céntrico barrio. Conocida como la Casa de José Valcárcel, data del año 1882 y su arquitecto fue Gregorio Cardonets. De influencia neomudéjar,  lo que más destaca en su cuerpo es el exquisito tratado de la forja y sus elegantes miradores. Unos elementos que destacan sobre una de las paredes más bonitas del primitivo barrio del Refugio.

Las calles de Madrid están plagadas de estos tipos de supervivientes, edificios que se quedaron anclados en el tiempo. Con su estilo y principios, con sus hechuras de otro siglo que hoy admiramos casi como piezas de museo. El barrio se ha reciclado una y mil veces sin embargo, algunos de sus elementos, como esta joya, optaron por ser fieles a su origen. Si pasáis por la calle del Barco levantad unos instantes la mirada de la pantalla de vuestro teléfono móvil y admirar la gracia de este inmueble. Por unos segundos sentiréis que el aura de melancolía y soledad que le acompaña, se desvanece. Volverá a sentirse especial, como siempre lo fue, como siempre lo ha sido.

Calle del Barco, 21. Madrid

Foto de entredosamores.es

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