Lo usamos a diario. Lo tenemos en mente a todas horas. El Metro de Madrid es un universo paralelo. Otra forma de interpretar y vivir la ciudad que vive bajo nuestros pies. Constante. Muda. El pasado fin de semana di un pasito más en mi admiración por este medio de transporte y realicé una de las magníficas visitas guiadas que se hacen en la ‘Estación de Chamberí, en las que nos descubren las curiosidades de esta misteriosa estación que se quedó enclavada en el tiempo. Allí, la guía nos contó este secreto que hasta el sábado, desconocía, y que hoy comparto con los lectores del blog.

Cualquiera que haya utilizado el Metro de Madrid y haya esperado en sus andenes habrá tenido delante de sus ojos este estupendo secreto que me resultó especialmente significativo. El Metro de Madrid se inauguró en 1919. Cuando se empezó a construir ya otros funcionaban a pleno rendimiento como los de Londres (1863), Budapest (1896) o París (1900). Sin embargo, nuestro ‘ferrocarril metropolitano’ llegó con una novedad que, a nadie se le había ocurrido antes. Una medida que salvó decenas de vidas, motivo por el que posteriormente la fueron adoptando el resto de sus similares.

El Metro de Madrid fue el primero del mundo en instalar su catenaria en el techo. Resulta que, hasta entonces, los metros disponían de la catenaria en el foso pero ¿Sabéis cuantas personas caen por accidente al año a las vías del tren? ¡Muchísimas! Hasta entonces, el hecho de que todos estos cables de tensión estuviesen en el foso, hacía que, quien caía por despiste o error, estuviese abocado a una muerte segura. El Metro de Madrid quiso evitar esta trágica posibilidad por lo que optó por colocar todo este tendido eléctrico sobre los coches del metro. Inaccesibles a las personas, abortando así cualquier incidente.

Con esta innovadora medida, ubicando la catenaria por encima de los vagones, el Metro de Madrid se convirtió en uno de los más seguros del mundo. Un secreto que todos vemos cada día y que muy poquita gente conoce.

Metro de Madrid, secretos de Madrid

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2 comentarios

  1. Santiago Dotor el

    Muchos trenes están electrificados mediante «tercer rail» sin suponer ningún riesgo: el contacto no tiene por qué ser accesible a personas. Me sorprende (o no) que una guía de Metro se meta en explicaciones de ingeniería para las que carece de formación.

    • José Rodríguez Martín el

      Que estén electrificados con tercer rail y “no supongan un peligro” AHORA no quiere decir que a comienzos del siglo pasado no fuese peligroso que la catenaria se encontrase en las vías.

      Con respecto al post, me parece muy bueno, gracias por traernos información desconocida para muchos como esta.

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