Fotografía de Juan Carlos Argüello, grafitero conocido como 'Muelle'. Impulsor de la moda del grafiti en Madrid.Casi con total seguridad el nombre de Juan Carlos Argüello no os diga nada a ninguno. Sin embargo, el apelativo “Muelle” puede que a alguno si que le resulte más familiar. De haberlo visto en algún lugar. Con ese pseudónimo Juan Carlos invadió las calles de Madrid durante la década de los 80. El primer ‘grafitero’ castizo.

Pasear por barrios como Malasaña es hacerlo rodeado de grafitis, algunos auténticos garabatos sin sentido, otros verdaderas obras de arte. El debate sobre si adornan o ensucian permanece latente pero nadie discute que calles como las del citado barrio nos parecerían desnudas sin ellos. Así lo debió percibir Juan Carlos cuando empezó a poblar los muros que se le ponían por delante con su mote “Muelle”. Un mote que heredó de su época en el colegio, cuando añadió a una bici un enorme muelle que utilizó como amortiguador. Aquel inocente acto aún tiene su recuerdo en las calles de Madrid.

Con el estallido de ‘La Movida’ se destaparon expresiones artísticas por doquier, unas de más gusto que otras, y ‘Muelle’ optó por seguir la suya, la que le indicaba su instinto. Empezando por los rincones de su barrio, Campamento, hasta lugares repartidos por España, su firma comenzó a hacerse cada vez más y más reconocible, hasta convertirse en un ícono.

Aquella firma subrayada por el dibujo de un muelle terminado en una flecha se reproducía de forma incontrolada. Nadie sabía cuándo y dónde iba a hacer su próxima aparición el artista. Actuando siempre bajo el amparo que le regalaba la noche, ‘Muelle’ se convirtió en el precursor de un movimiento que aún sigue vigente.Un tirabuzón de colores que dio infinitos quebraderos de cabeza.

Como la obra de cualquier otro artista, la de ‘Muelle’ también sufrió una importante evolución, paralela a su fama y reconocimiento. La firma de trazo simple fue ganando con el paso de los años colores, sombras y efectos de relieve. Una pequeña plaga surgida en las manos de una única persona que tenía todo más controlado de lo previsto, de hecho, en 1985 llegó a registrar su firma en la propiedad intelectual.

Su mito comenzó a tener un rostro visible cuando le pillaron in fraganti tratando de dejar su huella en la estatua del Oso y el Madroño, por lo que tuvo que pagar una multa de 2.500 pesetas en el año1987. Aquella fue una de las muchas batallas que perdió Muelle pero quizás, la que menos le importó. Los servicios municipales de limpieza se encargaron de diezmar una obra que todavía palpita en la ciudad. Incomprendida entonces, y protegida ahora, las firmas de ‘Muelle’ son el recuerdo perenne de una época que marcó para siempre el devenir de esta ciudad.

Su última obra importante, y de gran visibilidad, realizada en la M-30 a varios colores ya desapareció bajo los productos de limpieza y ahora una de las únicas firmas que aún vive aspira a ser declarada como Bien de Interés Cultural, de hecho, se ha formado una plataforma para ello. La podéis ver en la Calle Montera, a la altura del número 30.

‘Muelle’, profeta y precursor de los grafiteros madrileños falleció en 1995 de cáncer. Dos años antes había tomado la decisión de no pintar más ya que su mensaje estaba “agotado”. Ahora, 18 años más tarde, su firma y su obra están más vivos que nunca.

Foto del grafiti de Muelle que aún se puede ver en la Calle Montera (Fuente: Wikipedia)

Uno de los últimos grafitis de Muelle que áun se pueden ver por Madrid, situado en la Calle Montera, Nº30.

Entrevista a Muelle en el Metro de Madrid:

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12 comentarios

    • Mi hermana llegó una noche a casa con una camiseta con su firma. Decía que se la compró a él y que las vendía por la noche, en la calle y por los garitos de la noche madrileña, allá por los 80.

  1. Si señor Muelle, Aluche que está al lado de Campamento tenía muchas pintadas, un gran imitado.
    Surgió hasta un rumor en el barrio de que lo había contratado Picolin para hacer publicidad.

    Genial tu página por la información de edificios y demás, pero esto ya es meterse en cultura social, más merito siendo de Pamplona.

  2. Ha habido alguna iniciativa para solicitar al Ayuntamiento de Madrid que proteja las pocas obras que aún quedan de Muelle pero no ha tenido éxito.
    La tradicional beligerancia del Consistorio hacia el arte callejero impide que se reconozca a Muelle como parte del patrimonio de esta ciudad.

  3. Pingback: Madrid. Més de la Movida | Quadern de Jordi Orts

  4. Muy interesante el artículo. Después de muchos años he podido ver y escuchar, al idiota que manchaba las calles y el metro de Madrid en los 80.
    Es evidente la falta de inteligencia y de civismo del individuo. Lo sorprendente es que a día de hoy se le considere “un artista”. No hay nada como morirse para que te eleven a los altares de la gloria por muy absurda que haya sido tu obra. Porque hay que ser gilipollas para llamar “arte” a un garabato en una pared, que es toda la obra y milagro cúspide del atontado Muelle, a las imágenes me remito, que muy espabilado no se le ve.

  5. Hola, gran tipo el Muelle, un visionario. Una cosa que me sorprendio fue encontrar un grafitti de muelle en el cabo de Gata, en Almeria. Está en una caseta de contadores de electricidad cerca de la playa de Monsul. Creo que puede ser o bien de un imitador (aunque es perfecto..) o bien el propio Muelle quizá de maniobras durante la “mili”, puesto que esa zona era área militar entonces…

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