Una empresa conocida por todos a nivel nacional, así es El Corte Inglés, sus datos abruman: 93 grandes centros repartidos por toda nuestra geografía, una facturación que en 2016 superó los 16.500 millones de euros y miles y miles de empleados en decenas de ciudades. Pero, como suele pasar en la mayoría de estos casos, el inicio de este emporio fue de lo más ilusionante y humilde.

Los primeros pasos de esta ya emblemática marca se empezaron a dar en el año 1884 en una céntrica sastrería que se situó en la Calle Carmen, a la altura del número 37. Muy pronto, la buena calidad de sus telas así como sus elegantes confecciones les permitieron a sus fundadores ir adquiriendo nuevos locales contiguos hasta tener ya, una primera gran sastrería con 23 escaparates. Aquel boyante negocio, pronto se ganó la confianza de los madrileños que pronto lo encumbraron como una de las sastrerías de referencia en Madrid.

El siguiente, y definitivo paso, de El Corte Inglés para convertirse en la marca que es hoy llegó en1936 cuando entró en la gerencia del negocio Ramón Areces. Las amplias miras comerciales de este asturiano que había emigrado a Cuba, y las ideas adoptadas de los grandes almacenes norteamericanos, resultaron decisivas para el despegue de este negocio.

Entonces llegarían nuevos locales, ampliaciones, y un avance que, hasta día de hoy no se ha frenado. Un dominio casi demoledor que, como hoy descubrimos en este valioso documento, se inició muy cerquita del corazón de Madrid.

El Corte Inglés,

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